Crecer duele. Duele de una forma extraña, sin que sepas identificar el foco del dolor. Duele en forma de miedo, de chocarte con tu realidad, de descubrir que no eres quien creías, de verte más pequeño, de cambiar de opinión. Pero crecer es crecer.

La ilusión, la pasión y las ambiciones no siempre logran que desaparezca el miedo –demasiado pasado–, pero te permiten seguir a pesar de él. Los sueños son brebaje para valientes.

Irse es dejar muchas cosas, pero nunca tu esencia. Vive de forma que te duela marcharte.

Vídeo: Álvaro Santos y Jorge Dévora