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Reflexiones en la categoría: Texto

Cuando te atrevas a despedirte

Retener es creer que solo existe el pasado,
dejar ir es saber que hay un futuro.
Daphne Rose Kingma

Cada semana recibo varios mensajes de personas que, cansadas de su rutina, perdidas de rumbo o dolidas tras un traspié me escriben preocupadas por prosperar en una de las misiones más nobles de la vida: crecer. «¿Cuándo sabré qué camino elegir?» «¿Cuándo dejaré de sufrir?» «¿Cuándo encontraré el amor?». Y así, un sinfín de interrogantes que, por mi parte, siempre concluyen con la misma respuesta: «Cuando te atrevas a despedirte».

En unos casos, esta frase llega a los lectores como un rayo; especialmente, cuando se trata de un amor de pareja, un antiguo amigo, un trabajo o una ciudad. En esos momentos, la fuerza de lo tangible se alza con evidencia para recordarnos que sí, que debemos tomar la decisión; y que no, que no será sencillo. No obstante, hay otro tipo de casos donde la despedida no es tan clara. Y es en ese preciso instante cuando vuelve a sonar el timbre de mi buzón de entrada: «¿Despedirme yo? ¿De qué? ¿De quién?».

La respuesta está a punto de llegar:

«De ti».        – Sigue leyendo –

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Yo lo veo: veranito, playa o piscina y lecturas para crecer como gigantes.

Anunciaré los ganadores el día 14 de julio a las 22,30h.  ¡Cuento contigo!

*Los libros se enviarán en formato papel para España. Para el resto de países, en formato digital (ebook).

Si no sabes lo que quieres, no vengas a por mí

Si no te quieren como tú quieres que te quieran,
¿qué importa que te quieran?
Aristófanes

Tres cosas (y no dos) deberían enseñarnos de pequeños: no te lleves a la boca lo que encontraste en el suelo, mira a los lados antes de cruzar y, la más importante, jamás juegues con el corazón de las personas.

No sé bien cuál es la razón de nuestro desajuste, ni cuándo empezó este lío, pero lo cierto es que, por uno u otro motivo, siempre acabamos besando lo que está caído, lanzándonos a la vía para ser arrollados y tratando a los corazones como pelotas de colegio.

Alguien debería decirle a Facebook que el término «es complicado» es solo la excusa que se ponen dos personas cuando una de ellas no tiene el valor de decir a las claras «Voy con todo y a por ti». Que complicado puede ser —qué sé yo— ascender el Everest en patinete o conquistar la Atlántida a lomos de un unicornio, pero no saber si en una relación de dos vas o no vas.

Seré sincero. No creo mucho en las etiquetas del estilo «somos novios». A fin de cuentas, «novios» es solo una palabra que en los tiempos que corren puede decir mucho o puede no decir nada. Sin embargo, sí creo en otra forma de división, y es aquella que separa a las parejas en dos tipos: las que se juntan diciendo «a ver qué sale» y las que se juntan diciendo «deseo que salga»; las que se suben al barco con un pie en la orilla y las que lo hacen arrojando por la borda su retrovisor.

Implicación es la palabra. – Sigue leyendo –

Si no estás a mi lado, seguiré sin ti

No. Este no es un post de amor. O, mejor, sí. Es un post de amor. Pero de amor del bueno. Del que empieza en casa y mira hacia uno mismo. Del que alza la bandera y grita: “aquí estoy yo y, si quieres, tú conmigo. Pero siempre yo”. Del que te recuerda una y otra vez que para ser dos, tres o veinticinco no puede faltar la persona más importante. (Y ya sabes de quién hablo).

Quizá te engañó el título. Quizá esperabas que te hablara de cómo ser fuerte cuando tu pareja titubea, o de cómo mirar adelante si quien caminaba de tu mano también mira… pero para otro lado.

Y no. No quiero hablarte de todo eso. O no en esta ocasión. Quiero hablarte de cuando quien titubea eres tú. De cuando quien mira hacia otra parte eres tú. De cuando algo muy fuerte late dentro de ti y, por personas o motivos ajenos a tu ser, lo dejas escapar. Quiero hablarte, en definitiva, de tus sueños. – Sigue leyendo –

Y tu vida… ¿de qué va?

Admiro a las personas que tienen una historia. No momentos, sino una historia.
Es importante que distingamos esto, pues una historia se compone de momentos, pero no todos los momentos hacen una historia. Estas personas me parece que tienen vidas fascinantes. Siempre están haciendo algo y siempre tienen algo que contar. Suelen hablar acelerados y los ojos les brillan como si sus retinas no fueran espejo de la luz de fuera sino ventana a la luz que hay dentro.

Y tu vida… ¿de qué va?

El ser humano está hecho para sobrevivir, no para ser feliz. Eso lo sabemos. Para lo primero estamos programados; para lo segundo hay que hacer un pequeño hackeo. Quien quiera entrar en el juego de la felicidad y aspirar a sus frutos, debe asumir ciertas responsabilidades no incluidas en el juego de sobrevivir. Una de ellas es la creación de sentido.

Lo que parece claro es que muy poca gente sabe de qué va su vida. ¿Cómo se llama tu película? ¿Cuál es tu causa? ¿Qué tiene en común todo lo que haces? ¿En torno a qué amor gira tu vida? Lo que haces, ¿suma para conseguir tu sueño? ¿Tienes un sueño?

– Sigue leyendo –

El amor light

– ¿Qué demonios habrá en esa diligencia?
– Eso es fácil de averiguar: te acercas como si quisieras echar un vistazo.
Si te emprenden a tiros, es oro.

Película: Por un puñado de dólares.

El problema de los seres humanos no es que – como señalan los científicos – vivamos usando solo el 1% de nuestro cerebro. El problema es que lo hagamos usando tan solo el 1% de nuestro corazón.

Si hay una característica que pueda englobar a la mayoría de nuestras relaciones personales es su falta de profundidad. Conocemos a mucha gente, pero la conocemos poco. Nos acostamos con muchas personas, pero con casi ninguna hacemos el amor. Son relaciones – o más bien conexiones – de vínculos muy débiles y de bajo compromiso e implicación. Es la era de las amistades y el amor descafeinados, sin calorías… sin riesgos. Es la era del amor light. – Sigue leyendo –

No hay otra manera. Si quieres que tu relación funcione, necesitas un amante.

Búscate un amante

Búscate un amante. Va en serio, búscate un amante. No importa que estés en pareja, soltero o en modo “es complicado”. Si quieres tener una vida apasionante –y, según parece, solo vivimos una vez–, lo mejor es que la pases rodeado de amantes.

Es posible que tras estas palabras estés algo sorprendido, enfadado o incluso… ¡aliviado! Quizá estés pensando, “¡Pero cómo voy a ser infiel a mi pareja! ¡Este se ha vuelto loco!”, o “¡Sí, hombre! Con lo que me cuesta estar bien con una persona… ¡como para estar con dos!” Si te ha ocurrido alguna de estas cosas es que no me has entendido, y, en ese caso, lo más recomendable será que empecemos por el principio:

Un amante no es aquella persona con quien te das dos revolcones mientras tu pareja piensa que estás en el supermercado o tomando copas con los amigos. No. Un amante es la persona que sabe amar. Lo otro quizá sea un rollo, un polvo, un follamigo o –dicho finamente por la RAE– un amigovio, pero en ningún caso (o no necesariamente) un verdadero amante. Repito: un amante es aquel que sabe amar. – Sigue leyendo –

La capacidad más hermosa del mundo

Lo contrario de la vida no es la muerte,
sino el desaprovechamiento.
Anxo Pérez

A menudo pensamos que solo se puede perder aquello que es visible, material y tangible, y nos olvidamos de aquello que aún no es pero que podría llegar a ser. A lo primero lo denominamos “nuestro”, o, usado en primera persona, “mío”. “Mi casa”, “Mi trabajo”, “Mi pareja”, etc.; lo segundo, sin embargo, no lo nombramos de una forma tan personal, sino que lo dejamos indeterminado: “Un sueño”, “Una idea”, “Una oportunidad”… ¡Como si todo ello no fuera también nuestro!

Claro error: Aquello que no es pero que podría llegar a ser también nos pertenece. 

Dicen los grandes pensadores que lo contrario de vivir no es morir, sino desperdiciar la vida. No les falta razón. Y es que la vida no solo se desaprovecha cada vez que algo real y visible pasa ante nuestros ojos y no lo cogemos, o cuando dejamos caer algo que estaba en nuestras manos. La vida se desaprovecha mucho más cada vez que un sueño atraviesa nuestro corazón y lo dejamos escapar. – Sigue leyendo –

10 libros de desarrollo personal (para crecer este verano)

Toda persona es una persona diferente después de 100 libros.
Raimón Samsó.

VERSIÓN ACTUALIZADA 2017:
Ha llegado el verano y, yo, lo veo claro: playa (o piscina), una silla cómoda, un refresco bien frío… ¡Y un gran libro!

Si has llegado a esta web no me cabe duda de que eres una persona que no se conforma, que hace de crecer un pilar fundamental y que busca la plenitud. Si es así, este post es para ti.

En esta ocasión no voy a traerte una reflexión mía, voy a traerte algo mucho mejor: una ventana a las reflexiones de unos autores mucho mejores que yo y que, a lo largo de estos años, me han cambiado la vida. Ojalá supiera con estas recomendaciones transmitirte la pasión y huella que cada uno de estos libros ha dejado en mí. – Sigue leyendo –

Vas a perderla

Ni China, ni Canadá ni tan siquiera Rusia. No hay territorio más grande que el ser humano, pues no hay día D ni hora H en que se termine de conquistar. En el amor, cada día es día de batalla.
Pablo Arribas.

En una ruptura hay siempre dos fechas: aquella en la que oficialmente se dice “hemos terminado” y aquella en la que la llama empieza a apagarse y decidimos no hacer nada para reavivarla. Aquella en la que se anuncia la muerte y aquella en la que se asiste al funeral.

Recuerda siempre esto: Tu historia no acabará el día que decidas no volver a verle o no volver a llamarla. Tu historia ha terminado hoy mismo si, por el motivo que sea, has dejado de luchar.

Quitando el espacio exterior (donde no existe fuerza de rozamiento) todo cuerpo en movimiento tiende al reposo. No importa lo fuerte que lances la piedra o la cantidad de pólvora que añadas a tu bala, si por el camino no imprimes más fuerza, terminarán por detenerse. Nada escapa a esta ley, ni siquiera el amor. Por muy ardiente que se presentara al principio –por muy intenso que fuera el enamoramiento–, si cada día no preparas leña, no te hinchas los carrillos y soplas como si vuestra unión fuera fuego, esta se apaga.

Seamos claros: el amor no es apto para vagos, perezosos y aquellos que esperan vivir de las rentas. El amor es para los que se esfuerzan, se entregan y hacen del presente cimientos para su futuro. De nada sirve que en las primeras citas elijas tu mejor camisa, tu mejor perfume o tu mejor sonrisa y que, pasado un tiempo, decidas hacer del chándal tu vestuario principal. Si para enamorar sacabas lo mejor de ti, ahora no vale racanear. – Sigue leyendo –

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